18 abril 2007

CARTA DE AMOR A VENEZUELA

Esta fue una de las 10 finalistas del concurso
"Cartas de amor de Mont Blanc", escrita por Luisa Elena Sucre, vecina de la parroquia El Recreo de Caracas.

Querida,
Te conocí por esas cosas del destino... Fuiste tú, precisamente tú y no otra cualquiera, quien me recibió con su abrazo de mar y tierra cuando fui arrojada a la vida sin preguntas, sin sondeos, sin acuerdos. No importó, tú estabas allí.
Recuerdo con emoción, cuando a mis 9 años, me regalaste mi número de cédula ¡qué detalle! ¡qué regalo único para mí! Lo guardaré toda mi vida como un tesoro... Vino acompañado por mi foto de niña con aquella pollina que cortineaba mis ojitos y poraquel jeroglífico juguetón de mi primera firma, orgullosa y oronda, que se extendía debajo de mi color de ojos, de mi estado civil y de mi nombre generoso en letras amables para el oído de estas tierras.
Pero nada como recordar la sensación alucinante de ser tuya aquella vez que en el primer censo de mi vida, tú me contaste como 1, yo estaba allí, metida feliz e inocente en las entrañas de aquel número grandote que le regalaste a los ávidos estadísticos, acompañada por millones de otros unos y unas.
Y fui creciendo, descubriéndote y haciéndote mía a su vez: Primero fue tu lengua, tu lengua única, tu osadía y manifiesto de que un idioma común nos separaba (y nos separa) del resto de los hablantes oficiales del castellano: "Chévere" , "vaina", "bicho", "coroto", "ladrar",
"épale", "pana", "chamo", "pelúo", "melao", "coñazo", "cambur",
"vergatario"... fueron palabras que coleaste temprano en mi
diccionario con esa complicidad tuya que te caracteriza y que me derrite con sus guiños. Te adoro Chama...
Y por la boca, además de la palabra, me diste luego el deleite de
manjares exóticos, eclécticos, traviesos: la arepa bivalva capaz de ofrecer como perla cualquier delicia que quepa adentro, las
hallaquitas amarradas y con instinto de libertad, diversas en el sello del chicharrón, el ají y la nada repleta de potencialidades; ni hablar de la cachapa que lagrimea de alegría gotas de mantequilla dispuestas a arrejuntarse con el queso de mano o guayanés, las negritas refritas y brinconas, las tajadas dulces y fieles, la carne con sus mechas al viento y la hallaca, la reina absoluta de los sabores, la que no pela un diciembre y nos descubre adictos cuando no la tenemos. El ron, la rumba, las frías, la salsa adobando las caderas, los panas, la familia
y los panas de la familia también, y los panas de los panas y así
sucesivamente... así tú, toda tú.
Y ese verde amazónico y húmedo, y ese azul espumado en tu orilla, y ese blanco de copo en tus cimas, y ese negro de tu oro profundo, y el marfil de tus dunas inquietas, y esa tú, toda tú.
Y hablando de colores querida ¡si que has cambiado últimamente! te has vuelto bipolar, te pones roja, te pones azul ¡y morada con la mezcla!
Desde que me enamoraste y te conozco, has ido creciendo en número, en colores, en símbolos, en estrellas, en puntas, en extremos, en experimentos, en ganas, en contradicciones, en sueños, en odios y también en amor es, en créditos, en carros, en muertes y también en nacimientos. El asfalto de tus vías se ha llenado de pasos que marchan tras el sueño de vivirte próspera y segura para todos: unos para allá, otros para acá... sordos todos de tanto oirse sin escucharse, ciegos de tanto verse sin observarse y mudos de tanto gritarse sin hablarse.
Y en realidad yo no sé bien por qué hoy te digo todo esto; tal vez lo que pasa –aunque suene ridículo- es que te quiero, te sigo queriendo con tus luces y tus sombras, con tus eclipses, tus noches y amaneceres, con todos tus colores y colorcitos, te quiero con mis miedos y esperanzas, con mis talentos para darte y mis ganas de quedarme a tu lado para no tener que buscarte luego en otros supermercados, en unos pocos días de verano, en los apellidos de una guía telefónica, en internet, en los noticieros, en el acento, en las conversaciones, en los rincones, en todas partes... Te quiero grande,
pertenecida y perteneciente, te quiero, mi Venezuela.

No pude evitar que se me salieran las lagrimas.

12 han compartido su opinion:

Guayaramerín dijo...

muy buena carta de amor a Venezuela. es interesante siempre leer poemas, recitaciones sobre los paises, pues de una forma especial se conoce al pais del cual habla el poema.
un abrazo para ti.

Lindisima dijo...

Bellas lineas de amor por nuestra tierra, te dejo un besote cariñoso amiga rosa. cuidate

Ferípula dijo...

Qué delicia de texto, Rosa.
Cuánto conocimiento del objeto de este amor...!
Y cómo me gustaría conocer Venezuela, esos aromas, colores, instantáneas de un paisaje tan diferente del de nuestra Argentina.
Merecido podio, sin dudas!!!

Recién entró la internet a casa. Estuve toda la tarde, menos una horita, desconectada...pero en un generoso momento...me fui volando a conocer a esta señora que me dejaste...Te agradezco tanto!!!! Le dejé unas palabritas, por supuesto!!!
Gracias, Rosa: me acercaste a alguien muy especial.
Como vos! Beso. :)

Oswaldo Aiffil dijo...

Que bonitas líneas han escrito. Me llegaron directo al corazón! Un beso!!

Ferípula dijo...

Te agregué a mi post.
Besos!

alida dijo...

Chama, que bella carta… es verdad este es nuestro léxico (…)Chévere" , "vaina", "bicho","coroto", "ladrar", "épale", "pana","chamo", "pelúo", "melao", "coñazo", "cambur",
"vergatario"...

periquita dijo...

¡Que cosa tan bella escribiste para nuestra patria! ¡Ella es asi, tal cual!
Pero me pregunto ¿como no va a ser bello y amado un pais lleno de gente que la ama tanto?
Parecera un poco cursi, pero se me "aguaron" los ojos.

Alichín dijo...

¡Gracias, Rosa, por visitar mi casita! Eres mi primera amiga (eso espero) cibernética. Me ha gustado mucho tu blog, muy enjundioso y profundo. He disfrutado también de su lectura y creo que uno que otro escrito puede relacionarse con mi entrada "Farewell" e, incluso, con el inicial "Devenires". Tus ilustraciones le dan una gran belleza a los espacios... Espero que, con el tiempo, pueda convertirme en experta "diseñadora" de mi propio territorio. ¡Ah! A Ferípula, me la tropiezo por donde quiera que voy... La visitaré uno de estos días... ¡Hasta pronto, Bella persona!Un fuerte abrazo...
P.S.: Pienso que tenemos mucho de que hablar y compartir... Hay asuntos coincidentes. ¡Si estás dispuesta!

Rosa dijo...

guayaramerin tu sabes que de lejos uno puede ver mejor lo bueno y lo malo de su pais y generalmente lo malo lo ponen algunas personas. Tu pais ( creo que ya te lo dije) tambien es muy hermoso
lindisima gracias por venir, besos a tus preciosuras.
Feri ya lo conoceras, yo quiero tambien conocer el tuyo ya que todos quienes lo visitan quedan encantados. Viste que preciosa es Maria Amelia?
Oswaldo de verdad la señora que lo escribio nos hizo llorar a todos.
Alida como quisiera yo con palabras tan sencillas poder escribir como ella

Periquita no lo escribi yo ( que mas quisiera) lo escribio Luisa Elena Sucre para un concurso de cartas de amor
Alichin ven cuando quieras, me encanta ser tu primera amiga cibernetica, nos visitaremos y cualquier ayuda que necesites preguntame y lo poco que se te ayudo ( hay muchas paginas dedicadas a trucos para hacer blogs) Es que Feripula es muy famosa y viaja mucho, siempre coincidimos con ella jajaja, gracias a ella he conocido muchos bloggeros interesantes

JENNY dijo...

Rosa escribes a una velocidad alucinante! Escribes los post a un ritmo que no puedo leerlos todos juntos!!! Iré poco a poco.. Ese Hermoso Araganuey me chifla! ES tan bello, tan venezolano!!!

Un abrazo y feliz fin de semana!

JENNY dijo...

Se me coleó el otro comentario, pero quería decirte en este que se me saltaron las lágrimas a mí también, estoy muy sensible y cualquier cosa que diga lo mismo que siento en mi corazón.. es inevitable que se me arrugue el corazón!

Bellísima esta carta, la copiaré!

Un beso!

Dabart dijo...

Wow!.... realmente hermoso.... al leer la ultima palabra se me erizò el cuerpo... Que hermoso! realmente hermoso.....

 
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